En el mundo de los videojuegos los personajes femeninos, han sido bastante menospreciados, ya que casi siempre cuando participan en éste es para hacer "fanservice" (complacer la mirada morbosa de los jugadores de género masculino); simplemente no se desarrollan de una buena manera, generalmente están ahí para ser la persona que se relaciona con el personaje, para agregar una relación al videojuego; y si las mujeres llegan a desarrollar el papel principal (lo cual es particularmente poco frecuente, por lo general son personajes del sexo masculino) tienen básicamente el mismo papel de hombre sólo que en "presentación" femenina.
Así pues, se observa por ejemplo, que en el juego Dead Or Alive Xtreme 3: Fortune, videojuego que salió para la consola ps4 el pasado 16 de abril de 2016, perteneciente a una saga que siempre ha hecho un gran eco en esta comunidad, destaca porque casi siempre es tachado de que solo existe para el "fanservice" de los jugadores. Éste es un claro reflejo de la sociedad patriarcal que tenemos actualmente, porque es una entrega que sale de una saga de videojuegos de peleas femenino (mayoritariamente), pero en éste en particular básicamente lo que limita a hacer a sus personajes (femeninas absolutamente todas) es a desarrollar todo el día diferentes tipos de actividades en trajes de baño o ropa que acentúa mucho sus voluptuosos atributos.
Además de la premisa anterior explicada esta nueva versión tiene una modalidad que es la de ser “dueño” de estas chicas, a las cuales se les puede decir qué deben hacer, y lo único que hace el jugador es observar cómo se desarrollan las actividades a la vez que se les puede tomar fotografías a las chicas. Claramente se observa cómo el universo de los videojuegos es aún un medio de entretenimiento patriarcal que des-legitima la humanidad femenina.
Este tipo de muestras en los videojuegos han generado un pequeño movimiento feminista, donde una de sus más grandes expositoras es Anita Sarkeesian, la cual ha sufrido una gran cantidad de acoso por parte de la comunidad de videojugadores e internautas, quienes desvirtúan su esfuerzo, cuyo objetivo es que realmente halla una equidad de género en una comunidad tan “pequeña" como la es la de los videojuegos.


